Sexologymatters

Identidad visual y digital

Cuando la voz de una marca ya existe, pero su imagen todavía no la representa

Sexologymatters nace como la marca personal de Alba Povedano, psicóloga y sexóloga especializada en educación sexual, acompañamiento sexológico y terapia de pareja.

Cuando comenzamos el proyecto, Alba ya tenía algo que muchas marcas tardan años en construir: una voz propia.

Su contenido en Instagram funcionaba porque hablaba desde la espontaneidad, el humor y una comunicación directa, sin tabúes ni excesivo protocolo. Su comunidad valoraba especialmente su forma de expresarse, su pasión y su manera de abordar la sexualidad desde una perspectiva feminista y cercana.

El problema estaba en otro lugar.

Visualmente, Sexologymatters no transmitía esa misma personalidad. Alba sentía que su marca tenía poca fuerza y que la identidad que había construido hasta entonces decía de ella algo diferente a quien realmente era: demasiado happy flowers, demasiado amable y mucho más sosa de lo que ella sentía que era.

El objetivo no era construir una personalidad nueva, sino descubrir cómo traducir visualmente la que ya existía.

Una marca personal tiene que ser reconocible por algo más que su nombre

La comunidad de Sexologymatters ya conectaba con Alba por su manera de comunicar.

Principalmente mujeres de entre 25 y 40 años, además de familias y otros colectivos a los que Alba dirige sus talleres, acudían a sus contenidos para resolver dudas, cuestionar creencias sobre la sexualidad y encontrar una mirada más abierta y consciente.

Por eso, el reto no consistía únicamente en crear una identidad atractiva para un determinado público.

Había que conseguir que, cuando alguien se encontrara con una publicación de Sexologymatters, pudiera reconocer también a la persona que había detrás de ella.

Alba quería sentirse cómoda expresándose a través de su marca y que su comunidad pudiera reconocer sus contenidos por su personalidad, incluso antes de leer quién los había publicado.

La identidad tenía que acompañar esa relación de confianza y cercanía, sin perder la credibilidad necesaria en un ámbito profesional como la psicología y la sexología.

Que el mensaje llegue igual por escrito que cuando Alba lo expresa

Durante el proyecto apareció una idea especialmente importante: el problema no estaba en lo que Alba decía, sino en la distancia entre cómo lo decía y cómo se percibía visualmente.

Su comunicación era directa, espontánea, divertida y visceral. Sin embargo, la identidad no conseguía transmitir esas mismas sensaciones.

Esto hacía que el contenido y la imagen de la marca parecieran pertenecer a dos lugares diferentes.

El objetivo pasó entonces por construir una experiencia coherente entre ambos:

  • Si Alba habla con fuerza, la marca también tiene que tener fuerza.
  • Si comunica con naturalidad, la marca no puede sentirse rígida.
  • Si utiliza el humor y la espontaneidad, la identidad tampoco puede resultar excesivamente seria.

 

Al mismo tiempo, debía seguir siendo una marca profesional, clara y cercana, capaz de acompañar tanto la divulgación en redes como sus servicios de asesoramiento, terapia, talleres y futuras aplicaciones digitales.

La pregunta dejó de ser “¿cómo hacemos una marca bonita?” para convertirse en:

“¿Cómo hacemos visible lo que ya hace que Alba conecte con las personas?”

Encontrar el equilibrio entre rebeldía, carácter y cercanía

A partir de la personalidad, los valores y las necesidades detectadas se plantearon tres posibles direcciones visuales.

Cada una exploraba una dimensión diferente de Sexologymatters: una personalidad más rebelde y espontánea, una aproximación más empática y cercana y una dirección más madura, directa y profesional.

La decisión final combinó dos de ellas: el carácter y la rebeldía de la primera propuesta con la madurez y claridad de la tercera.

El resultado debía alejarse de los códigos visuales excesivamente dulces o previsibles asociados habitualmente a la comunicación sobre sexualidad y construir un universo propio: alegre, feminista, expresivo, directo y con personalidad, pero también profesional y fácil de reconocer.

La identidad se construyó como un sistema visual flexible, donde el logotipo es solo una parte de la marca.

La paleta combina rosas, lilas, magentas y tonos profundos para crear contraste y energía. La tipografía Anton aporta presencia y carácter a titulares y mensajes, mientras Lexend permite mantener una comunicación clara y accesible en textos y contenidos.

Los elementos de mancha y línea funcionan como recursos gráficos capaces de combinarse entre sí, creando composiciones y tramas propias. La dirección fotográfica mezcla imágenes más emocionales y vinculadas al entorno con otras más directas y frescas, creando ese equilibrio entre mediterráneo y rebelde que define la identidad.

El propio logotipo adquirió además un significado especial para Alba. Al verlo, lo relacionó con la idea de la “cebolla”, una metodología utilizada en psicología basada en ir retirando capas, una asociación que hizo que sintiera todavía más suyo el símbolo.

El sistema se trasladó también a las necesidades reales de la marca: avatar, banners, destacados, plantillas para diferentes tipos de publicaciones, stories, fondos y patterns, dejando recursos editables en Canva para que Alba pudiera continuar utilizándolo por su cuenta.

La intención era que la marca pudiera crecer sin depender constantemente de un único diseño o de un único formato.

Una marca que por fin se parece a la persona que hay detrás

El resultado fue una identidad visual que permitió a Alba reconocerse en su propia marca.

Por primera vez sentía que tenía una identidad que la representaba, que quería enseñar y que estaba a la altura de su manera de comunicar.

La nueva identidad convirtió una personalidad que ya existía en un sistema visual reconocible y flexible, capaz de acompañar tanto la divulgación en Instagram como los servicios, talleres y futuras aplicaciones de Sexologymatters.

Durante un tiempo, la nueva identidad se aplicó a su comunicación en Instagram y actualmente conserva parte de los recursos, como los destacados, aunque la aplicación del sistema visual ha evolucionado con el tiempo.

Más allá del resultado gráfico, para mí el valor del proyecto estuvo también en el propio proceso. Alba se sintió escuchada y acompañada durante todo el desarrollo hasta el punto de recomendarme posteriormente para trabajar en la identidad de Amantis.

El objetivo no era conseguir que Sexologymatters pareciera una marca más profesional. Era conseguir que pudiera seguir siendo Alba, pero que visualmente también se notara.