


Miwi joyas
Tienda online de joyería a medida
Contexto
Miwi es una joyería artesanal ubicada en Galicia con tres generaciones de tradición familiar.
Cuando comencé a trabajar en el proyecto me encontré con una marca que combinaba dos elementos aparentemente opuestos: el peso de una larga tradición familiar y la visión de una nueva generación que entendía perfectamente la importancia del entorno digital.
Carlos, propietario de la joyería, había crecido rodeado de talleres, herramientas y procesos artesanales, pero también tenía una mirada contemporánea sobre cómo debía evolucionar el negocio.
Su objetivo no era simplemente vender joyas online, sino construir una experiencia capaz de transmitir el valor, la personalidad y el cuidado que ya existían en la tienda física.
Mi reto consistía en trasladar al entorno digital una marca con historia sin perder aquello que la hacía especial: la artesanía, la personalización y el carácter propio de cada pieza.
Herramientas utilizadas
Figma
WordPress
Elementor
Usuarios
Las personas que llegaban a Miwi no buscaban simplemente comprar una joya.
En muchos casos estaban buscando una alianza, un anillo de compromiso o un regalo importante para alguien cercano. Querían encontrar una pieza con significado, algo que pudiera acompañar un momento especial y permanecer en el tiempo.
Además de valorar la calidad y el trabajo artesanal, buscaban la posibilidad de personalizar cada detalle para sentir que la joya era realmente suya.
Sin embargo, esa necesidad de personalización también generaba dudas. Necesitaban comprender fácilmente las distintas opciones disponibles, sentirse seguras durante el proceso de compra y tener la confianza suficiente para tomar decisiones sobre una pieza que, en muchos casos, tenía una importante carga emocional.
El reto
A medida que empecé a trabajar en la estructura del ecommerce apareció una contradicción interesante.
La personalización era precisamente aquello que hacía especial la propuesta de Miwi, pero también podía convertirse en el principal obstáculo para la compra.
Dependiendo de la pieza, el usuario podía elegir materiales, piedras, grabados, acabados y distintas combinaciones. Cuantas más opciones existían, más difícil podía resultar tomar una decisión.
La pregunta que terminó guiando gran parte de mi trabajo fue sencilla:
¿Cómo podía ofrecer una experiencia flexible y personalizada sin que el proceso se volviera complejo o abrumador?
Mi objetivo no era reducir posibilidades, sino ayudar a las personas a navegar esa complejidad con claridad y confianza.
Decisiones de diseño
Adaptar la ficha al producto
Una de las primeras decisiones que tomé fue abandonar la idea de una única ficha de producto para todas las joyas.
No todas las piezas requerían el mismo nivel de configuración, así que diseñé diferentes tipos de ficha según las necesidades de personalización de cada producto.
De esta forma conseguí que cada usuario viera únicamente las opciones relevantes para la pieza que estaba configurando, evitando una sobrecarga innecesaria de información y facilitando la toma de decisiones.
Priorizar la toma de decisiones
También trabajé la organización de la información para acompañar al usuario durante el proceso de configuración.
Diseñé una jerarquía clara que priorizaba:
El producto.
Las opciones de personalización.
El precio y la acción principal.
Mi intención era que la experiencia se sintiera guiada y comprensible, reduciendo la sensación de complejidad que suele aparecer cuando existen muchas opciones disponibles.
Dependiendo de la pieza, el usuario podía elegir materiales, piedras, grabados, acabados y distintas combinaciones. Cuantas más opciones existían, más difícil podía resultar tomar una decisión.
La pregunta que terminó guiando gran parte de mi trabajo fue sencilla:
¿Cómo podía ofrecer una experiencia flexible y personalizada sin que el proceso se volviera complejo o abrumador?
Mi objetivo no era reducir posibilidades, sino ayudar a las personas a navegar esa complejidad con claridad y confianza.
Construir confianza
Al tratarse de productos con un alto valor emocional y económico, entendí que la confianza debía estar presente en todo el recorrido.
Por eso cuidé especialmente la combinación de fotografía, contenido y diseño visual para reforzar la percepción de calidad, artesanía y atención al detalle.
Más allá de mostrar productos, quería transmitir la sensación de que detrás de cada pieza existía un trabajo artesanal real y una historia que merecía ser contada.



Arquitectura de la experiencia
Pronto entendí que la experiencia no terminaba en la ficha de producto.
Para que el ecommerce funcionara de forma coherente necesitaba diseñar una estructura completa que acompañara al usuario desde el descubrimiento de la marca hasta la compra o el contacto con la joyería.
Por ello definí una arquitectura que incluía:
Home
Catálogo
Categorías de producto
Fichas de producto
Carrito
Login y registro
Perfil de usuario
Contacto
Encargos personalizados
Trabajar esta estructura me permitió organizar mejor los contenidos y facilitar la navegación entre las distintas áreas del sitio.
Wireframes
Antes de trabajar la interfaz visual dediqué tiempo a definir la estructura de los recorridos principales y la organización de la información mediante wireframes.
Esta fase me permitió validar qué contenidos eran prioritarios, cómo debían relacionarse las distintas páginas y qué decisiones podían simplificar la experiencia antes de pasar al diseño final.
Diseño final
Una vez validada la estructura, diseñé la interfaz visual completa y posteriormente implementé el proyecto en WordPress utilizando Elementor.
Reflexión
Este proyecto me hizo reflexionar sobre algo que sigo encontrando en muchos productos digitales: las personas no siempre necesitan más opciones, sino más claridad.
Con el tiempo he aprendido que diseñar no consiste únicamente en añadir funcionalidades o posibilidades, sino en ayudar a tomar decisiones con confianza.
Mirándolo hoy, probablemente exploraría formas más visuales de mostrar materiales, piedras y acabados para acercar aún más la experiencia digital al carácter artesanal de la marca y permitir que las personas visualizaran mejor el resultado final de sus elecciones.
Aun así, sigue siendo un proyecto importante para mí porque refleja algo que ya estaba presente en mi forma de trabajar antes de estudiar UX: la búsqueda constante de claridad, comprensión y simplicidad para quien está al otro lado de la pantalla.
Cuando reviso este proyecto veo muchas decisiones que en aquel momento tomé de forma intuitiva y que años después he aprendido a nombrar, justificar y estructurar desde la disciplina UX. Quizá por eso sigue teniendo un lugar especial dentro de mi recorrido profesional.