Vereda

App para huella hídrica en viñedos

Contexto

VEREDA nace durante el Máster UX/UI a partir de un reto abierto relacionado con la huella hídrica y la sostenibilidad.

En este caso no existía un sector definido ni una solución concreta sobre la que trabajar. El punto de partida era mucho más amplio: explorar cómo el diseño podía ayudar a hacer visible el impacto del consumo de agua y cómo esa información podía convertirse en una herramienta para generar cambios reales.

Durante las primeras fases de investigación aparecieron distintos caminos posibles. Podía haber trabajado sobre agricultura, alimentación, industria o consumo doméstico. Sin embargo, mientras exploraba diferentes contextos, encontré algo que llamó especialmente mi atención.

El sector del vino depende profundamente del agua y del territorio, pero gran parte del consumo asociado a una botella permanece oculto. Cuando pensamos en el agua que necesita un viñedo solemos imaginar únicamente el riego, pero la realidad es mucho más compleja. El agua está presente durante todo el proceso de producción: en el cultivo, en la limpieza de maquinaria, en la fermentación, en el embotellado e incluso en la distribución.

Lo que más me interesó no fue únicamente la dimensión medioambiental del problema, sino la sensación de invisibilidad que aparecía una y otra vez. Había consumo. Había preocupación. Había personas intentando mejorar la situación. Pero faltaba algo fundamental: comprensión.
Porque resulta muy difícil gestionar aquello que no somos capaces de ver.

Y precisamente esa idea terminó convirtiéndose en el punto de partida del proyecto.

Herramientas + Metodología

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Figma

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Design sprint

Invastigación

Antes de pensar en posibles soluciones necesitaba entender quién convivía con este problema y cómo lo experimentaba en su día a día.

Para ello desarrollé diferentes perfiles de usuario y analicé los recorridos que realizaban dentro de su contexto real.

Por un lado aparecían responsables de viñedos y bodegas que necesitaban reducir el consumo de agua sin comprometer la calidad del vino ni la rentabilidad del negocio. Personas que intuían que existían ineficiencias, pero que trabajaban con datos dispersos y sin una visión global del proceso.

También identifiqué perfiles técnicos, como enólogas o responsables de producción, que intentaban impulsar prácticas más sostenibles dentro de sus organizaciones.

Su principal dificultad no era la falta de conciencia, sino la falta de herramientas que les permitieran demostrar dónde se producía el consumo y qué mejoras podían aplicarse.
Y finalmente apareció una tercera perspectiva que me pareció especialmente interesante: la del consumidor.

Personas preocupadas por el impacto ambiental de sus decisiones que querían consumir de forma más responsable, pero que encontraban poca información clara sobre lo que ocurría detrás de cada botella.

Aunque sus necesidades eran diferentes, todos compartían una misma frustración.
Nadie conseguía ver el recorrido completo del agua.

El reto

A medida que analizaba los User Journey Maps empecé a detectar un patrón que se repetía constantemente.

El problema no era únicamente el consumo de agua y tampoco era la falta de interés por la sostenibilidad. El verdadero problema era que toda la información estaba fragmentada.

Las bodegas recibían facturas mensuales sin entender exactamente dónde se producía el gasto. Los responsables técnicos observaban procesos ineficientes, pero no disponían de métricas que les permitieran demostrarlo. Y los consumidores apenas tenían acceso a información transparente que les ayudara a tomar decisiones más conscientes.

En ese momento reformulé la pregunta inicial.

Más que diseñar una herramienta para ahorrar agua, quizá el reto consistía en hacer visible algo que hasta ahora permanecía oculto.
¿Cómo podríamos mostrar el recorrido completo del agua dentro de una bodega?
¿Cómo podríamos transformar datos complejos en información comprensible?
¿Cómo podríamos ayudar a distintos perfiles a tomar mejores decisiones sin aumentar la complejidad del proceso?

Estas preguntas se convirtieron en la base sobre la que construí toda la propuesta.

Conceptualización

A medida que avanzaba la fase de ideación surgieron muchas posibilidades.

Algunas se centraban en la medición del consumo. Otras exploraban sistemas de certificación, campañas de concienciación o herramientas dirigidas al consumidor final.

Sin embargo, al revisar todo el ecosistema apareció una conclusión importante.

El cambio difícilmente podía producirse si las propias bodegas no disponían primero de una herramienta que les ayudara a comprender y gestionar el problema.

Por ese motivo decidí centrar el MVP en la empresa vitivinícola y dejar para fases posteriores funcionalidades dirigidas al consumidor, como etiquetas inteligentes, códigos QR o sistemas de certificación.

La solución comenzó a tomar forma alrededor de una idea sencilla:
Si el agua recorre distintas etapas dentro del proceso de producción, ¿por qué no representar ese recorrido de forma visible y comprensible?
Así nació VEREDA.

Un nombre que hace referencia al camino que sigue el agua a lo largo de todo el proceso productivo y que simboliza la posibilidad de modificar ese recorrido para hacerlo más eficiente y sostenible.

La solución

VEREDA es una aplicación móvil diseñada para ayudar a las bodegas a visualizar, comprender y reducir su huella hídrica.

La experiencia se estructura alrededor de las distintas fases del proceso productivo: viñedo, fermentación, embotellado y transporte.

En lugar de mostrar únicamente métricas aisladas, la aplicación presenta el consumo como un recorrido completo, permitiendo identificar dónde se concentra el gasto y qué áreas requieren atención.

La Home funciona como un panel de control desde el que el usuario puede consultar el estado hídrico general, la evolución mensual y las principales alertas.

La sección de Fases permite analizar cada etapa de manera individual para entender mejor el comportamiento del consumo.

Uno de los elementos más diferenciales del proyecto es el sistema de estados visuales inspirado en la lógica de un «tamagotchi». La intención era transformar información técnica en señales fáciles de interpretar, reduciendo la carga cognitiva y facilitando la toma de decisiones.

Además, cada pantalla incorpora explicaciones contextualizadas que ayudan a interpretar los datos, ya que uno de los hallazgos de la investigación fue que disponer de información no siempre significa comprenderla.

Diseño final

Una vez validada la estructura, desarrollé el diseño visual completo cuidando especialmente el equilibrio entre claridad funcional y transmisión emocional. Más allá de explicar servicios, quería que la experiencia ayudara a percibir los valores de la marca desde el primer contacto.

Testing

Una vez desarrollado el prototipo realicé diferentes pruebas con usuarios para evaluar la comprensión de la propuesta.

Los resultados fueron especialmente interesantes porque validaron uno de los objetivos principales del proyecto: transformar información compleja en algo más accesible.

Las personas participantes comprendieron rápidamente el estado general de la bodega, identificaron con facilidad las fases del proceso y valoraron positivamente los textos interpretativos que acompañaban a las métricas.

Además, el sistema visual de alertas ayudó a comunicar situaciones críticas sin generar una sensación excesivamente alarmista, algo especialmente importante en una herramienta destinada a profesionales.

Las pruebas también revelaron oportunidades de mejora.

Algunos usuarios demandaron comparativas más visibles entre fases y otros solicitaron recomendaciones más concretas para actuar ante determinados problemas.

Estos hallazgos permitieron identificar posibles evoluciones futuras del producto.

Futuras evoluciones

Si el proyecto continuara desarrollándose, el siguiente paso sería integrar datos reales procedentes de sensores IoT conectados a depósitos, sistemas de riego y procesos de producción.

También recuperaría algunas de las funcionalidades que quedaron fuera del MVP inicial, como la certificación hídrica para bodegas o la creación de etiquetas con códigos QR que permitieran trasladar toda esta información al consumidor final.

A largo plazo imagino VEREDA como una herramienta capaz de conectar sostenibilidad, negocio y transparencia dentro de un mismo ecosistema, ayudando no solo a reducir el consumo de agua sino también a generar una nueva cultura alrededor de este recurso.

Reflexión

Este proyecto me recordó algo que considero cada vez más importante dentro del diseño.

Muchas veces pensamos que los problemas complejos necesitan soluciones complejas, pero la investigación me llevó justo en la dirección contraria.

A lo largo de todo el proceso descubrí que el verdadero desafío no consistía en generar más datos, sino en hacer comprensible la información que ya existía.

También fue la primera vez que tuve que partir de un reto tan abierto y tomar decisiones estratégicas desde el inicio, definiendo el sector, identificando la oportunidad y acotando el alcance de la solución.

Mirando el proyecto con perspectiva, una de las decisiones más importantes no fue diseñar la interfaz ni definir las funcionalidades del MVP.

Fue elegir dónde merecía la pena intervenir.

Porque antes de resolver un problema, primero hay que entender cuál es realmente el problema que merece ser resuelto.