Amantis

Branding para Redes sociales

El reto

Amantis era una marca consolidada, con presencia física a través de distintas tiendas y un universo visual reconocible. Sin embargo, esa identidad no estaba recogida en un sistema de marca que permitiera trasladarla de forma coherente a otros canales.

El proyecto surgió a partir de una necesidad concreta: dar a Amantis una presencia visual reconocible y consistente en Instagram, capaz de competir visualmente con marcas como Platanomelón.

Para entender qué elementos podían construir esa identidad, analicé los diferentes puntos en los que la marca ya se manifestaba: el logotipo, los espacios de las tiendas, el mobiliario, los materiales, el packaging y las campañas publicitarias.

En lugar de crear una estética nueva, el objetivo era descubrir qué hacía que Amantis fuera Amantis y convertir esos elementos en un lenguaje visual que pudiera funcionar también en digital.

Una marca reconocible también tiene que ser reconocible fuera de la tienda

El público de Amantis ya estaba definido y la marca tenía una relación física con sus clientes. El problema aparecía al cambiar de contexto.

En Instagram, una publicación podía funcionar individualmente pero, al verla fuera de contexto, no existían suficientes elementos que permitieran reconocerla inmediatamente como parte de Amantis.

Esto generaba una ruptura entre la experiencia física y la digital.

Por eso analicé también la comunicación de la competencia, especialmente Platanomelón, para entender cómo utilizaba su identidad para construir reconocimiento y diferenciarse en redes.

La pregunta dejó de ser simplemente «¿cómo debería verse el Instagram de Amantis?» para convertirse en:

¿Qué tiene que reconocer una persona cuando se encuentra con Amantis fuera de la tienda?

La identidad no termina en el espacio físico

La experiencia de una marca no ocurre únicamente dentro de sus tiendas.

Una persona podía conocer Amantis físicamente, encontrarse después con la marca en Instagram y, más tarde, llegar a su web. Si cada uno de esos puntos de contacto transmitía una personalidad diferente, la percepción de la marca se fragmentaba.

Por eso planteé el proyecto desde una idea sencilla:

la experiencia de Amantis debía sentirse como la misma marca independientemente del canal.

Aunque el encargo se centraba en Instagram, revisar el conjunto de la comunicación digital permitió detectar que el problema era más amplio: no faltaban recursos gráficos, sino un sistema que explicara cómo utilizarlos de manera coherente.

Por eso decidí estructurar toda la experiencia alrededor de emociones y atributos de marca.

La idea consistía en ayudar a las personas a identificar primero qué querían transmitir y utilizar esa información como base para construir posteriormente el resto de decisiones visuales.

De esta forma, el proceso dejaba de ser una sucesión de elecciones estéticas aisladas para convertirse en una experiencia guiada y estratégica.

Convertir elementos existentes en un sistema visual

A partir de la investigación construí una biblioteca de recursos visuales extraídos del propio universo de Amantis.

Algunos elementos ya estaban presentes en distintos puntos de contacto, pero utilizados de manera independiente:

  • Blanco y negro como base visual.
  • Ilustraciones tipo tag, inspiradas en las líneas gruesas realizadas con rotulador presentes en las paredes de las tiendas.
  • Madera y conglomerado, presentes en el mobiliario.
  • Césped artificial, utilizado en las superficies donde se mostraban determinados productos.
  • Degradados y colores del packaging.
  • Fotografía directa, luminosa y de alto contraste, presente en algunas campañas.
  • Logotipo y elementos tipográficos propios de la marca.

 

El objetivo no era utilizar todos estos elementos al mismo tiempo, sino entender qué función podía cumplir cada uno dentro del sistema y crear diferentes combinaciones capaces de mantener reconocible la marca sin hacer que toda la comunicación pareciera idéntica.

El resultado fue una dirección visual pensada específicamente para Instagram, pero construida a partir de la identidad que Amantis ya había desarrollado en sus espacios físicos y materiales de marca.

De una colección de elementos a un lenguaje reconocible

El resultado fue una propuesta de dirección visual para Instagram basada en un sistema de recursos reutilizables, capaz de generar variedad manteniendo una identidad común.

La propuesta permite que diferentes tipos de contenido —producto, campañas, información o comunicación de marca— puedan convivir dentro del mismo universo visual.

Más que crear una nueva identidad para Amantis, el proyecto buscaba hacer visible y trasladable una identidad que ya existía, convirtiéndola en un sistema capaz de funcionar también en digital.