Iona Bioclean

Web de limpieza ecológica

Contexto

Después de años trabajando en el sector de la limpieza, Liliana conocía perfectamente los efectos que muchos productos químicos podían tener tanto en las personas que los utilizaban a diario como en los espacios donde vivían y trabajaban sus clientes.

Cuando decidió crear su propia empresa tenía claro que quería hacerlo de otra manera. Su propuesta no consistía únicamente en ofrecer servicios de limpieza para hogares y empresas, sino en demostrar que era posible cuidar los espacios, la salud de las personas y el entorno al mismo tiempo.

Durante el desarrollo del proyecto apareció además un nuevo reto. Mientras trabajábamos en la web, Iona comenzó a dar forma a una tienda física de productos ecológicos a granel en Barcelona, ampliando así su propuesta más allá de los servicios de limpieza.

Mi trabajo consistía en trasladar todo ese universo al entorno digital y construir una experiencia capaz de comunicar algo que iba mucho más allá de la limpieza.

Porque en realidad Iona no vendía limpieza. Vendía tranquilidad, salud, consciencia medioambiental y una forma diferente de relacionarse con los espacios que habitamos cada día.

Herramientas utilizadas

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Figma

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Elementor

Usuarios

Desde el principio tuve claro que las personas que llegaban a Iona no buscaban únicamente contratar un servicio.

Detrás de esa necesidad existían motivaciones mucho más profundas. Por un lado estaban quienes querían cuidar el entorno en el que vivían o trabajaban sin renunciar a la calidad del servicio. Personas preocupadas por el impacto que generan sus decisiones de consumo y que buscaban alternativas más responsables para su día a día.

Por otro lado también estaban quienes valoraban especialmente el bienestar de las personas que convivían con ellos: sus hijos, sus familias, sus empleados o incluso las propias trabajadoras encargadas de realizar la limpieza.

Más allá de la sostenibilidad, necesitaban sentir confianza. Querían saber que estaban contratando una empresa profesional, comprometida y capaz de ofrecer un servicio de calidad.

Y precisamente ahí aparecía una de las tensiones más interesantes del proyecto. Muchas marcas ecológicas caen en una comunicación excesivamente alternativa o informal. Sin embargo, el público de Iona buscaba una experiencia que además de sostenible resultara cuidada, fiable y profesional.

El reto

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto fue trabajar sobre una idea que, a primera vista, parecía sencilla: comunicar sostenibilidad.

Sin embargo, cuanto más profundizaba en la marca, más evidente resultaba que el verdadero desafío era otro.

Liliana no quería construir una empresa de limpieza que utilizara productos ecológicos como un simple argumento comercial. Lo que quería transmitir era una filosofía de trabajo basada en el cuidado: cuidado hacia el planeta, hacia las personas, hacia quienes realizaban las limpiezas y hacia los espacios que formaban parte de la vida cotidiana de sus clientes.

La dificultad surgía cuando intentaba traducir todo eso a una experiencia digital. ¿Cómo transmitir sostenibilidad sin caer en los clichés habituales? ¿Cómo comunicar profesionalidad sin parecer fría? ¿Cómo construir una percepción premium sin perder cercanía?

Durante gran parte del proyecto trabajé precisamente en ese equilibrio. Quería que la web transmitiera calma, confianza y sensibilidad medioambiental, pero también que reflejara el nivel de detalle, compromiso y calidad que caracterizaban al servicio. Porque el objetivo no era convencer a cualquier persona, sino conectar con aquellas que compartían esos mismos valores y que buscaban una alternativa alineada con su forma de entender el cuidado.

Decisiones de diseño

Diseñar una experiencia que transmitiera calma

Uno de los primeros objetivos fue generar una sensación de tranquilidad desde el primer momento.

Quería que la experiencia digital reflejara exactamente aquello que la marca prometía en el mundo real: espacios limpios, ordenados y cuidados.

Por eso trabajé con composiciones amplias, un ritmo visual pausado y una jerarquía clara que facilitara la lectura y redujera la sensación de saturación. Mi intención era que navegar por la web resultara tan agradable como entrar en un espacio recién cuidado.

Construir una imagen ecológica y sofisticada al mismo tiempo

Otro de los retos más importantes fue encontrar un lenguaje visual capaz de comunicar sostenibilidad sin caer en los códigos más evidentes del sector.

Muchas marcas ecológicas utilizan recursos visuales muy similares entre sí: colores intensos, mensajes excesivamente reivindicativos o una estética que en ocasiones puede percibirse como poco profesional.

En Iona buscábamos algo diferente. Quería transmitir sensibilidad medioambiental, pero desde un lugar más sereno, más maduro y más sofisticado.

Por eso trabajé con una paleta luminosa de tonos neutros y azulados que ayudaban a generar sensaciones de limpieza, frescura y calma. La fotografía también tuvo un papel importante, incorporando entornos naturales que reforzaban el vínculo con la sostenibilidad sin necesidad de explicarlo constantemente.

Las tipografías, por su parte, aportaban ese equilibrio entre cercanía y profesionalidad que necesitaba la marca. Cada elemento visual debía reforzar la misma idea: una empresa comprometida con el planeta que también ofrecía un servicio cuidado y de alta calidad.

Integrar dos propuestas de valor dentro de una misma experiencia

Cuando el proyecto ya estaba avanzado apareció un nuevo reto: la incorporación de la tienda física de productos ecológicos.

Hasta ese momento la experiencia estaba centrada principalmente en los servicios de limpieza, pero ahora era necesario integrar una nueva línea de negocio sin perder claridad.

Para resolverlo diseñé una estructura que permitía entender rápidamente ambas propuestas y navegar hacia cada una de ellas según las necesidades del usuario. Mi objetivo era que la tienda se percibiera como una extensión natural de la filosofía de la marca y no como un elemento añadido posteriormente.

Arquitectura de la experiencia

Desde el principio imaginé un recorrido en el que la persona pudiera comprender primero el propósito de la marca y después descubrir la solución que mejor encajaba con sus necesidades.

Quería que la experiencia comenzara generando conexión emocional antes de presentar los servicios o los productos.

Por eso estructuré la navegación alrededor de dos grandes caminos: las personas interesadas en contratar servicios de limpieza y aquellas que querían conocer o visitar la tienda de productos ecológicos.
Aunque ambos recorridos respondían a necesidades distintas, compartían una misma base: el compromiso con el bienestar, la sostenibilidad y el cuidado. La arquitectura debía permitir que ambos universos convivieran dentro de una misma experiencia sin competir entre sí.

Mientras que en la página de servicios se anima más al usuario a ponerse en contacto para tener una primera reunión y valorar la envergadura del servicio.

En la tienda se anima al usuario a suscribirse para tener un descuento que podrán canjear directamente en la tienda física. 

Wireframes

Antes de desarrollar la propuesta visual trabajé la organización de contenidos y la estructura de las principales páginas para entender cómo convivirían los distintos servicios dentro de la web.
Esta fase fue especialmente útil cuando apareció la necesidad de incorporar la tienda, ya que me obligó a revisar parte de la arquitectura inicial y replantear algunos recorridos.

Diseño final

Una vez validada la estructura, desarrollé el diseño visual completo cuidando especialmente el equilibrio entre claridad funcional y transmisión emocional. Más allá de explicar servicios, quería que la experiencia ayudara a percibir los valores de la marca desde el primer contacto.

Reflexión

Si hoy volviera a trabajar sobre este proyecto probablemente dedicaría más tiempo a la investigación.

Me interesaría comprender con mayor profundidad cómo perciben los usuarios las marcas sostenibles, qué elementos generan confianza y de qué manera se construyen las decisiones de compra en este tipo de servicios. También exploraría con más detalle la relación entre la experiencia digital y la experiencia física, especialmente en un proyecto donde la tienda, los productos y los servicios forman parte de un mismo ecosistema.

Sin embargo, este proyecto me dejó un aprendizaje que sigo encontrando en muchos otros contextos.

Las personas rara vez compran únicamente una funcionalidad. Lo que realmente buscan son las sensaciones que esa funcionalidad les proporciona.
En el caso de Iona, nadie buscaba simplemente una limpieza. Lo que realmente buscaban era la tranquilidad de saber que su hogar, su empresa, las personas que los rodeaban y el entorno estaban siendo cuidados de una forma coherente con sus valores.

Entender esa diferencia cambió por completo mi forma de abordar el proyecto, porque me ayudó a dejar de pensar en servicios de limpieza para empezar a diseñar una experiencia centrada en aquello que había detrás de la decisión de contratar: la confianza, el bienestar y la sensación de estar haciendo las cosas de una manera más consciente.